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¿Qué grasas deberíamos eliminar de nuestra dieta?

 

Las grasas de referencia en la dieta deben ser monoinsaturadas y poliinsaturadas. No lo decimos solo nosotros, sino la dieta mediterránea y el prestigioso Plato de Harvard, unas pautas de alimentación para comer de forma saludable diseñadas por la Harvard Medical School que son, en la actualidad, referencia principal en la materia para la comunidad científica.

Conviene evitar, pues, todas aquellas que no lo son. Toma nota:

Grasas tropicales altamente saturadas
Los aceites de coco o de palma, usados como ingredientes en determinados alimentos, presentan cantidades muy altas de grasas saturadas, un tipo de grasas sólidas a temperatura ambiente y, por tanto, muy útiles para la industria alimentaria.

Grasas lácteas
La mantequilla y la nata son ricas en grasas saturadas, de manera que su consumo debería ser esporádico y en cantidades moderadas.

Grasas hidrogenadas
Existen las grasas parcialmente hidrogenadas y las totalmente hidrogenadas. Son grasas a las que se añaden átomos de hidrógeno para que pasen de textura sólida a líquida a temperatura ambiente y, así, sean más manejables a la hora de incorporarlas a determinados productos. Mientras las hidrogenadas son las más duras de todas y, por tanto, poco interesantes para la industria, las parcialmente hidrogenadas son las que más se utilizan en numerosos productos de consumo habitual y originan las grasas trans.

Grasas de origen animal
Manteca de cerdo, panceta o tocino son muy ricos en grasas saturadas. La OMS recomienda que el consumo de grasas saturadas represente menos del 10% de la dieta.